Hoy os traigo la puesta en práctica de una de esas miles de propuestas que recibimos las madres y los padres en estos días de confinamiento. No digo que no sean buenas ideas, la verdad es que la gente tiene una imaginación tremenda para entretener a los peques... pero la verdad es que de la idea original que te mandan a lo que te sale cuando lo intentas poner en práctica, suele ir un trecho. Por lo menos, en mi caso.
En una de esas listas eternas de propuestas que me ha llegado estos días, vi un juego que me pareció muy original e ideal para jugar con Eki, además de fácil de preparar. Se trataba de pegar en un borde de una mesa tres o cuatro vasos de plástico, para desde el otro lado de la mesa lanzar pelotas de ping-pong para encestar en los vasos. Fácil ¿verdad?
La primera dificultad fue que me ha pillado este confinamiento sin pelotas de ping-pong en casa. Buscando en casa qué podía utilizar en su lugar encontré una pelota de tenis, un mini-balón de baloncesto, la bola de un juego de bolos y una pelota de tela.
Segundo problema, esas pelotas no caben en los vasos de plástico (éstos sí que tengo en casa), así que me tuve a buscar por casa sustitutos para los vasos de plástico: la parte baja de una regadera de juguete, un bol, una jarra y un casco de bombero, un cubo de playa... Buscando, buscando, al final hasta me sobraron recipientes, así que decidí usar el cubo de playa para dejar todas las pelotas antes de empezar el juego.
Total, que la mesa preparada para el juego quedó tal que así:
Ahora tocaba lo divertido... ¡a jugar!
Ya os he dicho que el juego consistía en colocarse en el lado vacío de la mesa y lanzar las bolas rodando por la mesa para encestarlas en los recipientes. Para motivar al peque empecé yo a hacerlo, pero la verdad es que es más difícil de lo que parece (o yo un poco torpe, que también puede ser) y no sé si fue por eso o porque Eki nos ha salido listo y debió de pensar que para qué dejar las cosas al azar, que él decidió que juego era más divertido desde encima de la mesa...
La verdad es que el juego visualmente no me quedó para nada como la propuesta y a Eki las normas no le parecieron muy divertidas, pero ahí echamos un rato entre una cosa y otra, oye, que era el fin de la propuesta ¿no?

