Me siento una persona afortunada, tengo la suerte de poder decir que de casi todos los trabajos que he tenido, no sólo me he llevado experiencia para mi mochila profesional; si no, que de prácticamente todos, me llevo a alguna o algunas personas especiales.
Han sido muchos los sitios por los que he pasado, para que os hagáis una idea, sólo el año pasado trabajé en 6 empresas diferentes. Esto, además de darme la oportunidad de tener una visión bastante amplia de mi campo profesional en mi ciudad, me ha dado la oportunidad de conocer gente, no sólo a nivel profesional, sino también a nivel personal.
Algunas de estas personas se han quedado en mi vida, son parte de mi cuadrilla o son personas con las que cada cierto tiempo me tomo un café, una cerveza o lo que se tercie; incluso con una me casé!!!.
Hay otras personas con las que el contacto se va perdiendo pero, de pronto, un día les ves, y parece que no ha pasado el tiempo porque no nos cuesta ni dos minutos ponernos al día de nuestras vidas, contarnos cómo estamos y volver a ser "compis" como cuando entonces.
Hay otras personas con las que el contacto se va perdiendo pero, de pronto, un día les ves, y parece que no ha pasado el tiempo porque no nos cuesta ni dos minutos ponernos al día de nuestras vidas, contarnos cómo estamos y volver a ser "compis" como cuando entonces.
Eso me pasó hace unas semanas con un compi de trabajo de hace 7 años, le vi esperando el autobús, yo iba en el coche y me di la vuelta para recogerle y acercarle a casa (como cuando currábamos juntos). Han pasado los años, pero ese ratito fue como si siguiéramos viéndonos a diario. Este trocito de mi álbum del 2016 va dedicado a esas personas con la que no sólo compartí trabajo, compartí parte de vida, que podemos pasar dos años sin vernos, pero cuando nos vemos, parece que no ha pasado más de una semana.
Y, en general, a mis compis y ex-compis de trabajo, que de una manera u otra, se han quedado en mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario